Explotar o Preservar, el dilema del Turismo Arqueológico

Ciudad de México, a 7 de abril de 2017.

 

Versión estenográfica de la ponencia Explotar o Preservar, el dilema del Turismo Arqueológico, realizada en el marco de KULTUR 2017, realizada en las instalaciones del Centro de Convenciones de Toluca de Lerdo, Estado de México, el día de hoy.

 

Fernando Martí Brito: Muy buenos días, vamos a comenzar la segunda Sesión de este día que se titula Preservar o Explotar, el Dilema del Turismo Arqueológico.

 

Para eso tenemos con nosotros al Arqueólogo Luis Antonio Huitrón, él es Director Nacional de Operaciones de Sitios Arqueológicos; es decir, él es responsable de toda la normativa que tiene el Instituto Nacional de Antropología e Historia en sus Sitios Arqueológicos.

 

Qué mejor que alguien como él para despejarnos todas nuestras dudas de lo que sucede en los Sitios Arqueológicos; Luis Antonio, por favor. 

 

Luis Antonio Huitrón: Muchas gracias, Fernando, muy buenos días.

 

Saludo por supuesto a todos ustedes, les trasmito los saludos del Antropólogo Diego Prieto el Director General del Instituto Nacional de Antropología e Historia, quien atendiendo una Agenda un poco complicada nos ha pedido que platiquemos con ustedes sobre este tema, un tema sumamente interesante.

 

Es así que intentaremos plantear algunos de sus componentes y sobre todo, mostrar una perspectiva de cómo el Instituto está trabajando en estos aspectos que tienen que ver con una perspectiva mucho más contemporánea, que articula y vincula de mejor manera todo lo que el Sector del Turismo está desarrollando, tanto en concepto, metodología e infraestructura y como ambición.

 

Agradezco también a la Maestra Rosalinda la invitación al Instituto, estamos muy contentos en verdad de poder participar en un foro tan importante, tan especializado, en donde nos parece que el Instituto tiene una participación y una presencia importante porque es un actor.

 

Como ustedes saben, el INAH tiene una larga tradición, una larga historia y muchas de las actividades que desarrolla tienen que ver con este contacto con la realización de proyectos, actividades y nociones.

 

Para eso el Estado de México ha sido un muy noble, un estupendo escenario para articular lo que implica la normativa de la preservación, la conservación y el conocimiento del patrimonio cultural en general y las políticas públicas de desarrollo, de turismo y, sobre todo, lo que implica la participación de la gente, de los ciudadanos en torno a su patrimonio y en el mejoramiento -por supuesto- de sus condiciones.

 

Si me hacen favor, vamos a utilizar un recurso gráfico para intentar de alguna manera resumir un debate que tiene muchos años y que de alguna manera ha dado en algún momento esta suerte como que de confrontación entre el Sector Turismo y el Sector de la Conservación.

 

Usamos los sitios, usamos los recursos culturales, cómo es que los usamos, quiénes los deben de usar, en qué intensidades los tenemos que utilizar y cuáles son -por supuesto- todos los beneficios y todos los derivados de esta relación, una relación que en un primer momento fue tensa, de confrontación, pero hoy en día ha establecido la capacidad de diálogo y de entendimiento.

 

Hoy, después de muchos años, tanto la academia como el sector que se 7encarga de la Conservación del Patrimonio Cultural ha entendido al fenómeno del turismo como un fenómeno contemporáneo, un fenómeno social, un fenómeno con el que hay que convivir en términos de una obligación, en términos de una asociación.

 

La asociación entre la conservación y el turismo se ha dado en estos últimos años, y ha acercado esta brecha y ha generado una perspectiva.

 

Un poco lo que vamos a intentar plantear en este tema, que insisto, es un tema amplio, hay bibliografía, ustedes seguramente han leído autores, textos, artículos, opiniones sobre esto, algunos encontrados hacia algún lado, que dicen: no usar; otros que dicen: debemos usarlo, porque es un recurso, y el recurso pues nos trae beneficios, y cada uno en su sector.

 

Pero también hay mucha bibliografía que nos habla de esta relación ahora mucho más armónica, mucho más virtuosa, que tiene que ver con el uso, el aprovechamiento de los recursos culturales en beneficio de la sociedad en general.

 

Muchos de ustedes son especialistas en el tema de turismo, yo no lo soy, soy arqueólogo, y desde hace quince años me dedico al diseño, a la instrumentación y a la evaluación de metodologías para la gestión del patrimonio arqueológico en el INAH, y los últimos cinco años como Director de Operación de Sitios, que es un área que instrumenta la política de gestión de la red de zonas arqueológicas abiertas al público en el país.

 

Vamos a ver un poco algunos números, y desde esta trinchera un poco plantear este tema.

 

Bien, este es un mapa conceptual sobre el que intentaré plantear este tema, pues es un dilema, dice el diccionario que es una suerte de ruta sobre un tema difícil que tiene dos alternativas, o las dos son buenas o las dos son malas; bueno, si seguimos por esta definición, pues preservar y explotar son dos opciones que giran alrededor del patrimonio arqueológico, y una de ellas es buena o mala, o ambas son malas.

 

No quisiera yo calificar acá y caer en estas visiones de que el uso significa explotación, quiero caer un poco en cómo preservar es una función social, y hay instituciones, y hay una organización y hay una tradición, que además de tener un corpus de leyes, de reglamentos y demás, hace que preservar no sea una opción negativa, de entrada, sino una ruta que nos permite tener horizonte y tener marco.

 

Y de ahí, un poco la importancia de la historia y del pasado, por qué preservar la historia y el pasado; creo que quienes han platicado antes que yo lo han dejado claro, la historia, la identidad, la importancia de reconocernos como individuos, como colectivos, y todos los bienes.

 

Nuestro amigo que platicaba de las artesanías lo que está generando es cultura material, es lo que ahora nosotros tenemos en los museos, y esa cultura material se convierte ahora en historia; la historia es pasado, y todos esos vestigios materiales, sean monumentos o sean objetos, pues se convierten en patrimonio, y el patrimonio es evidencia de todas estas colectividades, por lo tanto preservar el patrimonio, preservar, perdón, la historia pasa por un proceso hoy que técnicamente o coloquialmente en el ámbito también del patrimonio cultural se denomina gestionar o se dice gestión del patrimonio cultural.

 

Y, no es otra cosa más que un utillaje, una metodología que nos permita entender la importancia de ese pasado, de esos bienes materiales para la sociedad y cómo a través de estrategias, acciones, se pueden estos proyectos y pueden conciliar con los intereses específicamente el sector.

 

Bien, en esa ruta verdad, hay reconocimiento de que el patrimonio es de todos y para todos, por eso decía yo que el preservar es una función social, porque todos vamos a participar en mantener su estado físico, sus valores simbólicos y toda una serie de cualidades y atributos, que nos hablan y nos recuerden a la historia.

 

Y, hablar de la historia y del pasado es hablar de nuestros orígenes, por lo tanto preservar y gestionar de esta manera es gestionar nuestro origen que nos hace únicos, y sea mexicanos en general o mexiquenses en particular; todas estas entidades se van articulando en un andamiaje importante que tiene como evidencia el pasado.

 

Y, por supuesto, una acción como hemos estado escuchando acá, que es la puesta en valor no es que no exista el patrimonio, no es que no se le asigne, de hecho, el patrimonio pues tiene un valor implícito, todos lo entendemos, así como el pasado, y ese pasado es importante, por lo tanto hay que conocerlo, por lo tanto hay que fomentar su participación, hay que entenderlo, que es el territorio, territorios particulares, territorios específicos, territorios con potencial, territorios que implican también formas que la cultura y que la sociedad han configurado.

 

Y, por supuesto, un aspecto central que tiene que ver con la participación y algunos derivados de esta figura del empoderamiento es la ceración o la generación de la ciudadanía como motor, como acción, como principio, pero también como final de la labor y de las atribuciones que tienen las instituciones y el gobierno.

 

Bien, okey, siempre me gusta pensar que el poder, la fuerza de las utopías en términos de la definición de un horizonte, de un momento y de un lugar mejor al que tenemos es un lei motiv para generar las condiciones.

 

Dice esta pinta que encontré en internet seamos realistas, pidamos lo imposible; y venía muy al caso, precisamente porque en el desarrollo de esta charla, pues me parecía importante destacar que debemos pensar colectivo, debemos pensar como individuos, pero también debemos pensar en futuros de bienestar.

 

Y, prácticamente, todo lo que hemos escuchado aquí hace algunos minutos es eso, es un futuro de bienestar y cómo el presente, el pasado y cómo las instituciones nos ayudan a conjuntar intereses y visiones; son aspectos de lo que llegaba yo en la reflexión a plantear, el dilema del patrimonio, del turismo arqueológico en México no cruza necesariamente por conceptos de explotar y de preservar. Nos lleva a un futuro en donde las palabras, los conceptos y la acción, usar y aprovechar se convierten en ese horizonte.

 

Usar los bienes -aquí me voy a detener un poquito sobre el tema de patrimonio, sobre el tema de los objetos, sobre el tema de la legislación- arqueológicos que son propiedad de la nación es un derecho, todos somos y formamos parte de la nación; una dimensión que nos une, que nos identifica y que al tener esta condición nos posibilita a usar.

 

Dice la Ley que el Patrimonio Arqueológico tiene un objeto y una naturaleza y este es un uso social; por eso abrir un Sitio al público, por eso poner en valor un territorio con elementos y con un inventario rico en costumbres, tradiciones, monumentos y prácticas es algo que está alrededor del Turismo.

 

Pero el aprovechar todo esto tiene que ver con la noción de recurso porque aquí sí tenemos una suerte de entendimiento: Los bienes propiedad de la nación se usan y los recursos se aprovechan.

 

A lo que quiero llegar no es a hacer una confusión de términos sino solamente a ponderar dos conceptos que regularmente encuentran una reacción cuando una iniciativa implica usar un bien patrimonio de la nación con un uso que es diferente al social.

 

Se ha escrito -y en los sectores académicos hay un tema por ahí interesante que tiene que ver con esto de la privatización- sobre que el patrimonio se privatiza en el momento en el que entra en un mercado; bueno pues cada quien tendrá su opinión, a nosotros nos parece que no, pero los intereses aquí un poco son los que juegan.

 

Voy a dejar el tema de usar y aprovechar porque lo que intento mostrarles en las láminas siguientes es este relato, este dilema del Turismo de muchos, del Turismo Arqueológico en México visto dese la perspectiva de un área como la Coordinación de Arqueología, el área de Arqueología de nosotros y el Instituto de Antropología.

 

Aquí ustedes van a ver algunas imágenes y unos textos que nos recuerdan un poco estos momentos de épocas pasadas, donde los monumentos, las antigüedades fueron de mucho interés.

 

Estábamos en el momento de la conformación de México como nación, la necesidad de crear una identidad común en donde el pasado prehispánico nos ponía en el concierto de las Civilizaciones más importantes de Occidente y de Oriente.

 

Ese pasado es común, ese pasado glorioso, ese pasado en donde nuestros monumentos son evidencia precisamente de esto.

 

Decía que ese pasado es común, es colectivo, converge y diverge en diversos momentos y con diversos actores; es un proceso, el pasado es -dirían algunos- los minutos que han transcurrido: Las 10 de la mañana es pasado, las 11:50 es futuro.

 

De tal suerte esta es una dimensión constante y esta dimensión es interesante cuando entendemos o cuando queremos entender que los objetos, que la evidencia de la sociedad se convierte poco a poco en patrimonio y aquí ese pasado que podemos ubicarlo en estas etapas, la Prehistoria, el Prehispánico, el Virreinal, el Independiente, el Revolución ario, el Moderno generó evidencias materiales, gráfica rupestre, objetos que dan cuenta de las primeras etapas de los pobladores de este país; monumentos, sitios, intervenciones en el paisaje, objetos utilitarios como los que nos describía nuestro amigo de Malinalco, objetos rituales, objetos que nos hablan de la Religión, nos hablan del poder. Todos esos objetos son el pasado

 

María Berkel recibió recientemente un Premio por su obra histórica y ella dice que no ser capaz de pensar de forma histórica, hace que seamos todos ciudadanos empobrecidos. De ahí nos parece que una de las virtudes de este acercamiento y este maridaje entre el Turismo y el Patrimonio nos está acercando a esto.

 

A través del Turismo podemos -como ha quedado claro- ponernos en contacto con experiencias, con expresiones culturales, con territorios, y podemos tener experiencias, vivencias que se marcan, que quedan y que nos invitan y nos llevan precisamente a buscar menos ciudadanos empobrecidos.

 

Bien, eso de lo que he estado hablando constituye el patrimonio, y el patrimonio es algo que es importante para algunos, o para uno o para un colectivo; el patrimonio en ese sentido es diferente para una comunidad indígena que para una comunidad rural; no obstante que el pasado sea común, no obstante que seamos todos mexicanos y seamos mexiquenses, cada uno de nosotros, cada uno de los colectivos tiene un patrimonio, o considera determinados bienes o prácticas, patrimonio.

 

Por lo tanto, hoy tenemos la convivencia de un patrimonio nacional, los objetos del pasado con un patrimonio nacional, pero cuando conviven con las expresiones culturales vivas, con formas en las que la sociedad, colectivos e individuales generan todos los días y recrean todos los días, pues se hace un entorno mucho más rico y productivo.

 

Pues el patrimonio son esos objetos, y ¿y para quién es? Pues para todos, los propios, los extraños. De ahí que la importante labor de que el turismo haga una suerte de hilvanar, así me lo imagino, es decir, tenemos todos estos elementos en un territorio, que están desconectados de alguna manera, cada uno teniendo su lugar, y a través de estas formas sutiles, respetuosas, honestas, se van uniendo puntos, se van hilvanando, y ese hilvanar nos hace hoy un tejido interesante, un tejido que nos está también acusando de recordar que no todo ha sido miel sobre hojuelas, por decirlo de manera coloquial, pero que estas experiencias nos traen ahora una lección importante.

 

Y una lección importante que nos lleva a reconocer que la protección del patrimonio es una función. Con esto he llegado al término del primer componente de esta charla, proteger es una obligación de todos nosotros, sumarnos a la protección, sumarnos a las instituciones, a los especialistas que se dedican a la protección y entendernos, y entendernos en colectivo, es una de las tareas que ahora ya se tienen más claras, pero que requieren en algunos puntos y en algunos momentos, el establecimiento de estos diálogos, de estos entendimientos.

 

Si no hubiese sido así, miren ustedes que el patrimonio este, que los objetos, que los monumentos no hubiesen llegado a este momento; destrucción, expolio y demás procesos que el patrimonio acusan todos los días, son factores que tenemos desde hacer; dicen los especialistas que a Teotihuacán llegaron los mexicas y lo entendieron como un lugar sagrado, y ahí ellos generaron una, digamos, una colección de bienes, de objetos de la ciudad, importantes, como reliquias como su patrimonio.

 

Por lo tanto, es un continuo, un ciclo, está formando parte de nuestra condición humana; aquí voy a pedir si me hacen favor de poner un video, digamos, resume lo que en las próximas 10 láminas van a presentar, de tal suerte que los invito a verlo.

 

(Se proyecta video en sala)

 

Bien.

 

Las instituciones y los ciudadanos y todos somos responsables de nuestra historia, de nuestros objetos que hablan de nosotros; bien, pero ese patrimonio que ha quedado claro que, por supuesto, que es historia, que es pasado, es presente también y puede ser futuro.

 

Y, es aquí, en donde se articulan una serie de escenarios que hacen y aproximan y posibilitan un diálogo con el turismo, con los visitantes, se queden, aunque sean turistas o no, lo preciso porque ustedes verán que hablamos de visitantes a nuestras zonas arqueológicas, porque son aquellos que llegan a los sitios.

 

Sabemos que algunos son locales, son de las comunidades aledañas, es un turismo doméstico, internacional, ahorita vamos a ver un poco más, pero estos usos de los que yo hablaba de los bienes, pues podemos identificar al menos unos ocho, de los cuales uno de ellos tiene que ver con la función educativa que tiene el patrimonio.

 

También, el uso científico, la investigación o las investigaciones que se hacen en los sitios, el uso recreativo que tiene que ver también con esta forma en la que algunas comunidades encuentran en los sitios arqueológicos los espacios públicos, espacios en donde se recrea la propia comunidad y la propia sociedad.

 

El económico, por supuesto, valor social, que implica y que hemos estado platicando sobre la preservación y, finalmente, digo en esta gráfica, el turístico de que se habló también hace unos días del turismo religioso; también se nos ha presentado uno de estos otros usos de los sitios arqueológicos que tiene que ver con estas formas de recuperación, de tradiciones, de la religión y la cosmogonía de los pueblos, de los antiguos pueblos de México.

 

Bien, aquí no hablaré sobre el turismo, porque son especialistas, solamente señalaré que el turismo es una de las formas más nobles, desde donde nosotros lo vemos de uso o para el uso de los recursos culturales, en este caso de los bienes arqueológicos, el segmento del turismo arqueológico en este turismo cultural.

 

Y, existen, como ustedes saben, una serie de marcas, recomendaciones de carácter internacional, digamos, una visión común sobre la responsabilidad que tienen los gobiernos y que tiene la ciudadanía por la cultura como motor de desarrollo, todo esto impulsado por la UNESCO y que queda de manifiesto en los objetivos de desarrollo sostenible, en donde el Turismo es uno de los motores de la economía y el desarrollo de la Humanidad en estos próximos años.

 

Hay una serie de factores que están relacionados y que han hecho que reaccionemos de alguna manera y que ubiquemos el uso y la relación que tienen los bienes arqueológicos con el Turismo como, por ejemplo, las Visitas Masivas No Controladas.

 

Hay efectos también del Turismo como la contaminación del medio ambiente, el desarrollo de infraestructura turística no planificada; es decir, hay una serie de factores y de resultados también en todo este proceso de construcción.

 

Lo vemos así, no es una postura en contra de la preservación o en contra de los valores sino más bien es un proceso de aprendizaje.

 

Entrando en el tema de la Red de Zonas Arqueológicas, que es el tema que tiene que ver un poco con esto que venimos trabajando, les comento que trabajamos en una Red que está integrada por 189 Zonas Arqueológicas abiertas al público, distribuida en prácticamente todos los Estados de la República.

 

Solamente no tenemos dos Estados en los que tenemos una Zona Arqueológica abierta al público; esto es, aquí aprovecharé muy rápido para decir que gran parte de los 49 mil sitios arqueológicos que tenemos registrados, son visitables porque están en el monte, están allá en la cañada, están allá en la costa.

 

El Instituto ha ido definiendo que la responsabilidad con los visitantes y para que estos tengan un acercamiento educativo y cultural con el patrimonio, tiene que ver con generar condiciones. 

 

Nosotros conocemos Teotihuacán y tenemos cinco accesos, tenemos una carretera que nos lleva, tenemos baños, tenemos planta turística, pero esto no es así en todos los casos y las experiencias son totalmente diferentes.

 

Miren ustedes en ese mapa la distribución de nuestras Zonas Arqueológicas: 29 Estados del país tienen un sitio arqueológico que se incorpora en los productos de Turismo Cultural, la oferta cultural que se tiene a nivel nacional.

 

Un poco pueden ver ustedes en ese mapa la distribución, la densidad de zonas y el Estado de México es -debo decirles- como en muchos otros rubros el Estado en el que más zonas arqueológicas abiertas al público existen en el país.

 

Hay 19 zonas en el Estado y este es un reto importantísimo que estamos atendiendo en el Instituto con las instituciones, con la Secretaría de Turismo y con algunas otras instancias que están generando perspectivas importantes de puesta en valor, lo que tiene que ver con algunos aspectos que vamos a analizar más adelante.

 

Les doy algunos datos: Por ejemplo, algunas cifras de Turismo Arqueológico: Tenemos por ahí que en el Estado de Veracruz es donde tenemos más sitios registrados con 6 mil 106; tenemos también dos zonas de gráfica rupestre en Boca de Potrerillos, en Nuevo León, un sitio espléndido.

 

Miren ustedes la oferta que tenemos: Dentro de esos 189 sitios, 175 están presentándonos arquitectura monumental, 21 de ellos arquitectura de tierra, en 56 sitios hay juegos de pelota, siendo el Tajín el sitio con mayor número de juegos de pelota registrados; hay otro sitio esplendido en Puebla, que se llama Cantona, que tiene también una cantidad importante de juegos de pelota, 78 sitios con áreas habitacionales, 32 con pintura moral y 21 con gráfica rupestre.

 

Esto lo trajimos porque miren ustedes las posibilidades para genera rutas, diversificar las opciones; bueno, así se distribuyen un poco los rasgos arqueológicos por zonas con visita pública que les acabo de mostrar.

 

Otros datos, tenemos experiencias nocturnas, ha sido un tema que se ha abordad por acá; se realizan algunos conciertos o se han realizado conciertos, debo decirles, todos ellos relacionados con el objeto y naturaleza de las zonas arqueológicas, que reitero, es educativo y cultural; recorridos nocturnos; eventos astronómicos o arqueoastronómicos; noches de las estrellas, que es la observación a través de telescopios de las constelaciones y demás.

 

Bueno, regiones culturales, esto es importante, porque miren ustedes, así se distribuye, esas son regiones, la mayor parte de nuestros sitios arqueológicos están en la península, por lo tanto, la oportunidad que tenemos de conocer la cultura maya desde las épocas tempranas, hasta las tardías como Tulum, bueno, pues lo tenemos allá.

 

Pero también en el centro de México podemos conocer la cultura zoque, popoloca, náhuatl, es decir, los intereses también de conocer las formas en las que las antiguas culturas se expresaron, se relacionaron con el medio ambiente y cómo solucionaron a través de las ciudades, pues es importante.

 

Miren otros datos, zonas arqueológicas y destinos turísticos prioritarios de SECTUR, generalmente hay una relación; todas estas imágenes que les voy a mostrar es la correlación que tienen las zonas arqueológicas con algunos factores relacionados con el turismo, tenemos una importante densidad de zonas arqueológicas en destinos prioritarios de la Secretaría de Turismo, 11 sitios de patrimonio mundial arqueológicos solamente, ustedes los ven por ahí, Chichén Itzá, en Campeche Calakmul, Xochicalco; pueblos mágicos, se ha hablado acá, hay una relación entre zonas arqueológicas, digamos, en el territorio.

 

Esto habla un poco de los componentes del territorio y zonas arqueológicas con áreas naturales protegidas, para el tema también de turismo de alternativa o turismo alternativo, también todos los recorridos.

 

Puertos turísticos y zonas arqueológicas en México, prácticamente, la mayor parte de nuestros visitantes a las zonas arqueológicas en el sur están relacionados con lugares de sol y playa, por lo que se relacionan o se establecen; destinos turísticos de sol y playa, como les mencionaba.

 

Aquí muy rápido, solamente decirles que la tendencia de crecimiento de visitantes en zonas arqueológicas es en aumento; este es un dato interesantísimo, cada vez estamos recibiendo mayor cantidad de visitantes a las zonas arqueológicas, eso habla de que algo está haciéndose bien y que se están generando condiciones de seguridad, de movilidad y de oferta, que hace que la gente vaya a los lugares y acuda también, ya sea como un destino complementario o como el foco o el nodo de la atracción o del interés, la zona arqueológica o el turismo.

 

Un poco, esa es la gráfica, en aumento. Estos son buenos resultados.

 

También tenemos un perfil de visitantes muy interesantes, desde personas con discapacidad, tenemos por supuesto ver de que son los estudiantes, todos de boleto pagado, pero también tenemos estudiantes, recordemos que las zonas arqueológicas exentan del pago del cobro del acceso a los estudiantes, a los profesores, a las personas de la tercera edad.

 

Tenemos un aumento en el número de personas con alguna discapacidad, personas con discapacidades motrices, físicas; un poco esta gráfica muestra el comportamiento de nuestros sitios arqueológicos y en donde, en primer lugar, siempre aparece Teotihuacán, como es este nodo de turismo arqueológico y que hace que México esté, digamos, en los cinco primeros lugares a nivel mundial en el tema de turismo arqueológico.

 

Tenemos países como China, Egipto, que son tradicionalmente países, perdón, receptores de turismo arqueológico, pues acá nosotros tenemos Teotihuacán en estos primeros lugares, gestionándolos los usos.

 

Muy rápido nos entendemos, nos seduce la idea naranja; el INA desarrolla paseos culturales, estamos generando condiciones de boletaje electrónico, ahora ya podemos comprar por internet el acceso a esas zonas arqueológicas y algunos museos, en las zonas arqueológicas ya podemos adquirir los boletos a través de un sistema electrónico.

 

Tenemos esta diversificación sobre las experiencias o de las vivencias en torno al patrimonio arqueológico como lo es la visita nocturna, a través de estos medios, en donde por supuesto Teotihuacán es uno de los más emblemáticos y característicos.

 

Trabajando sobre el tema de accesibilidad para el turismo de personas con discapacidad, un sector que cada vez está desarrollando más y el patrimonio arqueológico tiene un enorme potencial para poder recibir y generar experiencias con personas sordas, ciegas, débiles visuales, etcétera, y su relación con el pasado.

 

Este es uno de los ámbitos que al instituto le interesa más; el patrimonio arqueológico en un territorio fortaleciendo como lo hemos visto en Teotihuacán, el desarrollo de la economía social, a través de programas y a través de toda una serie de impulsos.

 

El uso de la tecnología en los sitios arqueológicos, a través de códigos UR, de realidades aumentadas, a través de la señalización, la posibilidad de rutas, de itinerarios de turismo arqueológico, partiendo de las características de cada una de ellas.

 

Una ruta interesante sobre arquitectura del clásico, cuando uno va a Yucatán, que tiene una lectura y una mirada diferente a nuestros sitios arqueológicos; si nosotros miráramos en el Estado de México tendríamos, pues una ruta que nos hablara del México antiguo, de la época posclásica, de los mexicas y de todo ese enorme poderío que se tuvo.

 

Hay un enorme potencial para desarrollar productos y oferta en términos de redes temáticas, y para eso los sitios arqueológicos ofrecen enormes posibilidades; instrumentos de movilidad ya se hace hoy en Teotihuacán, recorridos por bicicleta, estamos trabajando en sitios arqueológicos de próxima apertura, a través de modelos de movilidad, en donde los centros de visitantes se están alejados 200, 300, 800 metros y a través de bicicletas o de otras formas también que se pueden visitar.

 

El tema de la vinculación a través de mejorar los servicios y la infraestructura que tenemos en las zonas arqueológicas; si ustedes ven ahí a ver si no me cobran derechos, es un proyecto para mejorar el parador turístico en Chichen Itzá, el tema de los servicios es un tema importantísimo para el desarrollo de potencialidades en los sitios arqueológicos.

 

Concretar acciones compartidas entre los sectores el ejemplo de éxito, pues ha sido la articulación positiva, la sinergia que se generó con el Gobierno del Estado de México, a través de la Secretaría de Turismo, para generar movilidad, para generar espacios públicos y para generar una revitalización de la Zona Federal, de la Zona Arqueológica; tenemos las opciones de visita, miren ustedes ahí.

 

Si uno va a Escambó, Yucatán, tiene una serie de opciones que hacen que decida quedarme y hospedándome se genera este abanico virtuoso; de ahí la importancia de ordenar y planificar nuestros sitios arqueológicos ofreciendo servicios, ofreciendo opciones, gestionando el territorio.

 

Los ordenamientos son importantes, el preservar o explotar cruza por un concepto y una acción de ordenar y ese ordenamiento implica ecología, implica urbanismo, implica turismo, implica toda una serie de acciones.

 

Pues bien, este fue un recorrido rápido; muchas gracias por su atención.

 

Moderadora: Gracias a usted, tenemos tiempo para dos preguntas nada más y una felicitación.

 

Pregunta: Muchas gracias, soy Javier Campero, de Visa Permanente.

 

¿Nos podría decir qué es lo que ha sucedido con zonas arqueológicas cuyos territorios están en manos de particulares?

 

Quisiera saber si ya se ha hecho algún trámite para expropiarlas o llegar a algún acuerdo con ellos para, de esa manera, bajar costos o que haya un acceso mayor.

 

Gracias.

 

Luis Antonio Huitrón Santoyo: Bueno, requiere de algunas precisiones la respuesta.

 

En Xcaret, que tiene un modelo que es de propiedad, es un parque donde tenemos vestigios arqueológicos, ahí se cobra por entrar al parque pero el acceso a la zona arqueológica es gratuito los domingos y hay visitas programadas.

 

Prácticamente el resto de las zonas arqueológicas son administradas por el Instituto, salvo algunas excepciones muy honrosas en el Estado de México como Chichén Itzá, que es donde tenemos una asociación en términos de operación con Kultur.

 

Kultur es una estructura del Gobierno del Estado que cobra los servicios turísticos en El Parador, pero la zona arqueológica está bajo la administración del INAH.

 

Lo que quiero explicar un poco es que todas las zonas arqueológicas, el principio de ser un bien de la nación les hace ser y tener un uso social.

 

Otro tema son los terrenos en donde están y pensé que por ahí iba un poco la pregunta; los terrenos en donde están es un tema amplísimo porque tenemos propiedad social, tenemos propiedad privada y créanme que los últimos años el Instituto, junto con los Municipios y con los Gobiernos de los Estados, hemos trabajado de manera muy intensa en identificar primeramente estas particularidades y después encontrar los mecanismos que nos permitan conciliar y la conciliación va enfocada hacia la protección.

 

Es decir, ningún vestigio arqueológico está expuesto o está en riesgo porque está protegido por determinación de Ley, de tal suerte que estando en un territorio o en un terreno de propiedad privada, se adquiere un estatus diferente en términos de la posesión del terreno, pero los vestigios y el propio patrimonio se mantienen bajo propiedad de la nación.

 

Pregunta: Soy Juan Carlos Reyes, de la Revista Confines. Tengo dos preguntas:

 

La primera, en función del cuidado del patrimonio, va directamente en función de la educación, la cultura y la economía de un pueblo. Esa es una.

 

Y la otra es, en función de la creación de patrimonio va en función de qué está hecho el producto o del tiempo en qué fue hecho el producto, porque vemos museos donde las piezas de oro están muy resguardadas y las de barro no tiene la misma protección.

 

Son las dos preguntas.

 

Luis Antonio Huitrón Santoyo: Okey, intentaré recordar la primera.

 

Recordar que el Instituto es una institución de principio académica, es una institución que busca conocer y acrecentar el conocimiento sobre el pasado, sobre las culturas vivas, y en ese sentido, pues todas las acciones que implican la protección de estos bienes, que implican su exposición, su difusión, pues tienen ese carácter; el carácter de transmitir o de difundir los valores, la importancia que veíamos de estos para el pasado y para la historia.

 

Ese es el objeto y naturaleza de ese patrimonio, y todas las acciones que buscamos están enfocadas en transmitir el conocimiento y en generar a través de las experiencias, uno va a un lugar quizá no a aprender, a una zona arqueológica, vas por motivos diversos; pero si yo les explicara un poquito más en el tema de señalización, la señalización parece ser solamente letreros por ahí puestos, pero hay toda una narración atrás, y todo lo que está atrás es un andamiaje muy interesante, que lo que está buscando es que los mexicanos a través de la experiencia y de la vivencia se lleven algo, del sitio, de los valores, pero…

 

Pregunta: (Fuera de micrófono).

 

Luis Antonio Huitrón Santoyo: Pues es una respuesta de opinión, yo diría que sí.

 

Y la segunda tiene que ver con…

 

Pregunta: El valor está en el tiempo del objeto o de qué está hecho el objeto.

 

Luis Antonio Huitrón Santoyo: No, el valor de los objetos en función de su condición de ser evidencia del pasado, y digamos que las particularidades de su exhibición tienen que ver con los materiales y con su estado de conservación; por eso hay algunos objetos que están mucho más resguardados, y tiene que ver precisamente con condiciones físicas que requieren tener.

 

Rosalinda Benítez: Arqueólogo, yo solamente le quiero agradecer por la brillante exposición que nos hizo y nos dio el día de hoy.

 

Y decir que, es la primera vez que el Instituto Nacional de Antropología e Historia nos acepta dar una conferencia magistral en este Foro tan importante; me pareció a mí de mucha importancia, pero yo lo que quiero resaltar es el profundo agradecimiento al INAH, porque nosotros hemos trabajado muy de la mano con ustedes y hemos visto como las cosas sí se pueden hacer, sí se puede uno coordinar, sí puede uno cuidar y sí puede uno aprovechar el patrimonio cultural de México.

 

Gracias.

 

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