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La CDMX, estrategia basada en la oferta

Con sobrada razón, las autoridades de la CDMX han decidido, desde hacer varios años, aprovechar la capacidad turística instalada para incrementar el flujo de visitantes hacia la metrópoli, orientando sus esfuerzos a promocionar lo mucho que la ciudad ofrece y la posibilidad de disfrutar esa oferta con un desembolso razonable.Con sobrada razón, las autoridades de la CDMX han decidido, desde hacer varios años, aprovechar la capacidad turística instalada para incrementar el flujo de visitantes hacia la metrópoli, orientando sus esfuerzos a promocionar lo mucho que la ciudad ofrece y la posibilidad de disfrutar esa oferta con un desembolso razonable. En la base de esa estrategia se encuentra un dato incuestionable: los hoteles capitalinos tienen una ocupación muy baja, menos del 40% para todas las categorías, los fines de semana. En cambio, en los días laborables (de lunes a jueves), la demanda se incrementa (algunas veces hasta el 80 o 90 por ciento), y si bien no es imposible encontrar alojamiento, los precios suelen ser elevados. El fenómeno contrario se verifica de viernes a domingo. La ocupación de reduce, las tarifas se contraen, y lo mejor de todo, las opciones recreativas se multiplican. Un breve recuento:

  • La CDMX cuenta con más de cien museos, muchos de ellos gratuitos, que siempre están abiertos en fin de semana. Ahí hay de todo, como en botica: arqueológicos (empezando por el mejor del mundo, el de Antropología e Historia, con su imponente Tlaloc en la puerta), de arte (Bellas Artes, en el edificio del mismo nombre; de arte moderno, en Chapultepec); de colecciones privadas (el Rufino Tamayo, el Fride Kahlo, el Diego Rivera, el Dolores Olmedo, para sólo mencionar los más célebres); de corporaciones (el Soumaya, del magnate Carlos Slim; el Jumex, pegadito al anterior); de autor, se podría decir (como el Estanquillo, de Carlos Monsivais); y muchos más de las materias más diversas, de monedas, de sellos postales, de trajes típicos, de charrería, de futbol, de libros, de muebles antiguos, y un largo etcétera.
  • Los espectáculos deportivos están a la orden del día. El deporte más popular, el fútbol, siempre está programado en alguno de los estadios que tiene la urbe, lo mismo que el beisbol, el basquetbol, el box, la lucha libre, las corridas de toros, e incluso disciplinas mucho más exigentes y exóticas, como la equitación, la esgrima, el tae kwan do, el canotaje, el tiro al blanco, el tiro con flecha y la gimnasia olímpica. Cuestión de consultar las carteleras que tienen en la red las federaciones de cada especialidad.
  • Si bien es difícil hablar de una cocina propia y exclusiva de la CDMX, la capital ofrece algo mejor: la cocina típica de todas las regiones del país. En efecto, en sus mercados, en sus fondas, y en miles de restaurantes, es posible encontrar especialidades de Sonora a Yucatán, y aún más, pues hay giros que se ostentan como embajadas gastronómicas de docenas de países diferentes.
  • El único escollo que encontrarán los visitantes para disfrutar esa variedad son los propios habitantes de la ciudad, que suelen abarrotar todas y cada una de esas alternativas los fines de semana. Hay levantarse temprano, hay que reservar a tiempo, y en todo caso, hay que estar dispuesto a tener un poco de paciencia, para descubrir el magnetismo de los fines de semana en la CDMX.

 

 

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